La expresión humana suele tener inicios vagos: una banda ensayando en el garaje o un niño garabateando en las libretas.
El grafiti no es tan diferente, también ha nacido como modo de expresión tanto en la forma plástica como en la lucha social y los autores sin darse cuenta estaban construyendo una obra tan magna que el mundo del arte podía y debía contenerla.
